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9 de febrero de 1883

Cuando la presencia digital de la empresa era más fuerte que la del equipo

La asimetría era visible en los datos pero nadie la había nombrado en voz alta hasta que la presenté en la reunión de estrategia de contenido del trimestre. La página de empresa en LinkedIn tenía 4.200 seguidores y un engagement promedio del 1.8% por publicación. Los perfiles individuales de los 6 miembros del equipo de marketing sumados tenían 1.100 seguidores y un engagement promedio del 3.4% en el contenido que publicaban de forma independiente. La empresa tenía más alcance pero menos resonancia. El equipo tenía menos alcance pero más conversación real. La explicación era conductual y bien documentada en la literatura de comunicación digital: las personas confían más en otras personas que en marcas. Un post de la empresa dice lo que la empresa quiere decir. Un post de un miembro del equipo dice lo que una persona piensa, desde su perspectiva, con su voz. Esa diferencia de percepción produce diferencias medibles en el tipo de interacción que genera cada tipo de publicación. Los comentarios en los posts personales eran conversaciones. Los comentarios en los posts de empresa eran en su mayoría reacciones. Diseñé un programa de employee advocacy con la premisa de que la presencia digital del equipo debía ser parte de la estrategia de marketing, no una actividad opcional de cada persona en su tiempo libre. El programa tenía 3 componentes. Primero: formación sobre cómo construir presencia profesional en LinkedIn sin convertirse en un vocero corporativo. Segundo: un sistema de sugerencias de contenido que el equipo podía tomar, personalizar y publicar en 10 minutos. Tercero: métricas de participación en el reporte de marketing, sin penalización por no participar pero con reconocimiento visible de quienes lo hacían. La adopción fue gradual. En el mes 1, 2 de los 6 miembros del equipo participaban de forma regular. En el mes 4, eran 5 de 6. En el mes 6, el alcance combinado de los perfiles del equipo superaba el alcance de la página de empresa por primera vez, y la calidad de las interacciones que generaban era consistentemente superior. El pipeline atribuible al contenido personal del equipo representó el 23% del pipeline total de LinkedIn en el trimestre. Lo que aprendí de esa experiencia es que en el marketing de contenido B2B, la empresa más fuerte no es la que tiene la página de empresa más activa. Es la que tiene el equipo más visible y más creíble. Las organizaciones que invierten en la presencia profesional de sus personas obtienen un canal de distribución que ningún presupuesto de pauta puede replicar: voces humanas auténticas que hablan al mercado desde la experiencia real del trabajo diario. Ese activo es construible, escalable y prácticamente imposible de imitar por un competidor que no tiene personas igualmente comprometidas con su visibilidad profesional.

Tiempo de lectura: 9 min Dificultad: Advanced
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