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9 de diciembre de 1883

Liderazgo remoto y salud mental: la conversación que aprendí a tener tarde

La conversación sobre salud mental en el entorno de trabajo remoto no estaba en ninguno de los libros de liderazgo que había leído ni en ninguno de los cursos de gestión de equipos que había tomado. Estaba en la experiencia acumulada de observar cómo el aislamiento que el trabajo remoto puede producir en algunas personas, cuando no es compensado de forma activa por conexión social y por sentido de pertenencia, tenía efectos en el rendimiento y en la retención que ningún proceso de gestión de desempeño estándar estaba diseñado para detectar ni para atender.

El primer caso que me obligó a tener esa conversación de forma explícita fue con un miembro del equipo que durante 6 semanas había mostrado una disminución gradual en la calidad de su trabajo y en la frecuencia de su comunicación espontánea. Era el tipo de señal que el sistema de indicadores de bienestar que habíamos construido debía detectar, y que en efecto detectó. En la conversación que tuve con esa persona después de la alerta, lo que emergió no era un problema de desempeño ni de motivación con el trabajo. Era un problema de aislamiento social que el trabajo remoto había amplificado durante un período difícil de su vida personal.

La conversación me confrontó con una limitación del sistema de liderazgo remoto que no había considerado con suficiente seriedad: el sistema estaba diseñado para gestionar el trabajo del equipo de forma efectiva. No estaba diseñado para gestionar el bienestar integral de las personas que hacían ese trabajo. En el entorno presencial, esa responsabilidad del líder existe pero es más fácil de ejercer porque la proximidad física proporciona señales continuas que el liderazgo remoto no tiene. En el entorno remoto, el líder puede trabajar con una persona durante semanas sin tener suficiente visibilidad de su estado emocional para detectar que algo está mal antes de que el problema afecte el trabajo.

Lo que cambié en mi práctica de liderazgo fue la inclusión explícita de una pregunta sobre el estado general de la persona, no solo sobre el estado del trabajo, en las conversaciones individuales. No una pregunta intrusiva sobre la vida personal. Una pregunta abierta que dejaba espacio para que la persona decidiera qué compartir: "¿Hay algo fuera del trabajo que esté afectando tu capacidad de trabajar de la forma que quieres esta semana?" Era una pregunta que en el entorno presencial hubiera surgido de forma más natural de la observación del estado general de la persona. En el entorno remoto, necesitaba ser formulada de forma explícita.

El liderazgo remoto que no considera la salud mental como una dimensión de su responsabilidad no es un liderazgo incompleto por elección. Es un liderazgo que opera con un modelo diseñado para un entorno donde el líder tiene visibilidad continua sobre el estado de su equipo. En el entorno remoto, donde esa visibilidad no existe de forma pasiva, ignorar la salud mental del equipo no es una decisión de no intervenir. Es una consecuencia de no haber diseñado los mecanismos de detección e intervención que el entorno requiere para que el liderazgo sea genuinamente responsable del equipo que gestiona.

Tiempo de lectura: 8 min Dificultad: Advanced
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#Salud mental #Bienestar #Apoyo #Remoto