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25 de noviembre de 1883

El equipo de 5 países: zonas horarias, contextos distintos y un solo objetivo compartido

La expansión del equipo a 5 países en el segundo año del modelo remoto fue una decisión de talento que abría posibilidades de acceso a perfiles que en el mercado colombiano no estaban disponibles al nivel de especialización que el equipo necesitaba. Era también una decisión que multiplicaba la complejidad de coordinación de una forma que los procesos diseñados para un equipo en una sola zona horaria no podían absorber sin modificación. Las zonas horarias no eran el mayor desafío. Eran el síntoma de una realidad más profunda: 5 contextos culturales, 5 entendimientos distintos de cómo se trabaja, se comunica y se toma decisiones en un entorno profesional, y 5 perspectivas distintas sobre lo que significa ser parte de un equipo.

La zona horaria fue el problema más simple de resolver porque era técnico: establecer una ventana de 4 horas de superposición entre todas las zonas horarias donde se programaban las reuniones síncronas que requerían participación completa del equipo. Las reuniones fuera de esa ventana no existían salvo en situaciones de urgencia real. El esfuerzo de acomodar múltiples zonas horarias se distribuía de forma equitativa rotando quién asumía la incomodidad de la reunión en horario inconveniente cuando la superposición no era suficiente para todos.

Las diferencias culturales en el estilo de trabajo y de comunicación fueron más difíciles de gestionar porque no tenían una solución técnica. Lo que en un contexto era comunicación directa y eficiente, en otro era brusquedad. Lo que en un contexto era deliberación cuidadosa, en otro era indecisión. Lo que en un contexto era humildad apropiada ante el líder, en otro era falta de iniciativa. Esas diferencias no desaparecen con un protocolo de comunicación ni con una política de equipo. Requieren construcción de comprensión mutua que tarda tiempo en desarrollarse y que en el entorno remoto es más lenta que en el presencial.

Lo que sí funcionó de forma relativamente rápida fue el alineamiento alrededor del objetivo compartido. Cuando las personas de 5 países diferentes podían responder de forma consistente a la pregunta de por qué su trabajo específico importaba para el resultado del equipo, las diferencias en el estilo de trabajo se volvían menos determinantes de la calidad de la colaboración. El objetivo compartido no eliminaba las diferencias culturales. Las ponía en un contexto donde podían ser navegadas de forma más constructiva porque la razón para navegar las diferencias era clara para todos.

El equipo de 5 países fue el experimento de liderazgo remoto más complejo y más enriquecedor de mi experiencia. La diversidad de perspectivas que produjó en las conversaciones estratégicas era genuinamente superior a la del equipo monocultura que lo había precedido. Las perspectivas de alguien que trabaja en un mercado latinoamericano diferente al colombiano, o en un mercado europeo con dinámicas completamente distintas, enriquecen las decisiones de marketing de formas que la perspectiva única de un equipo geográficamente homogéneo no puede producir.

Tiempo de lectura: 8 min Dificultad: Advanced
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#Global #Equipos #Cultura #Diversidad