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31 de agosto de 1883

La campaña automatizada que envió mensajes inapropiados porque el sistema no tenía exclusiones

La campaña de reactivación había sido diseñada para prospectos que habían mostrado interés en la solución hace más de 6 meses y cuyo proceso de evaluación había quedado en pausa. Era una campaña legítima con una segmentación razonable y un mensaje de reapertura de conversación bien redactado. Lo que el sistema de automatización que ejecutaba la campaña no sabía era que 11 de los prospectos en la lista habían pasado a ser empleados de la empresa en los meses anteriores. No eran prospectos a quienes retomar. Eran miembros del equipo que recibieron un email de reactivación de venta de su propio empleador.

El incidente era técnicamente cómico y organizacionalmente embarazoso. Los 11 empleados que recibieron el email entendieron inmediatamente que era un error del sistema, pero 3 de ellos lo compartieron en el canal interno de la empresa con comentarios que iban desde el humor hasta la crítica sobre la calidad de los datos del sistema de marketing. Ninguno lo percibió como una crisis. El director de marketing, que fue el primero en verlo compartido en el canal interno, sí lo percibió como una señal de problema de gobernanza de datos más que como el incidente aislado que técnicamente era.

El diagnóstico del problema fue rápido: la lista de segmentación de la campaña usaba la base de datos de prospectos del CRM sin cruzarla con la base de empleados del sistema de recursos humanos. Eran 2 bases de datos que en el contexto de una campaña de reactivación de prospectos deberían haber sido cruzadas de forma estándar. No lo habían sido porque nadie había pensado explícitamente en que la base de prospectos podía incluir personas que se habían convertido en empleados. Era el tipo de exclusión que en un proceso de segmentación manual hubiera emergido de forma natural de la revisión de la lista. En la automatización, emergió como incidente.

La corrección técnica fue agregar la exclusión de empleados activos como paso estándar en la segmentación de cualquier campaña de prospección o reactivación. La corrección de proceso fue más amplia: establecer una lista de exclusiones estándar que se aplicaba automáticamente a cualquier segmentación de campaña antes de ejecutar el envío, independientemente del tipo de campaña. La lista incluía: empleados activos, clientes activos con contratos vigentes, prospectos en proceso activo de ventas con representante asignado, contactos que habían solicitado explícitamente no recibir comunicaciones y dominios de competidores directos.

La lección sobre las exclusiones en la automatización de campañas es sobre la diferencia entre la lógica positiva y la lógica negativa en el diseño de segmentaciones. La lógica positiva define quién debe recibir la comunicación. La lógica negativa define quién no debe recibirla aunque cumpla los criterios positivos. En un proceso manual, la lógica negativa emerge de forma natural del criterio humano. En la automatización, debe ser diseñada explícitamente porque el sistema no tiene el contexto para inferirla de forma autónoma. Las exclusiones no son casos de esquina. Son la mitad de la lógica de segmentación que las automatizaciones frecuentemente omiten.

Tiempo de lectura: 8 min Dificultad: Intermediate
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#Automatización #Segmentación #Exclusiones #Lógica