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17 de febrero de 1883

El experimento de growth que funcionó y que el directorio no quiso escalar

El experimento había durado 8 semanas con un presupuesto de prueba de 3.000 dólares. Los resultados eran claros: el canal había generado 34 leads calificados a un CAC de 88 dólares, frente al CAC promedio de 340 dólares del portafolio de canales existentes. La tasa de conversión de lead a oportunidad era del 41%, más del doble del promedio. Era, por cualquier métrica que eligieras, el resultado de prueba más sólido que habíamos producido en 18 meses de experimentación de canales. El directorio decidió no escalarlo.

La razón no era técnica. Era institucional. El canal en cuestión requería que el CEO tuviera una presencia activa y visible en eventos del sector, incluyendo conferencias donde competidores directos también participaban. El directorio tenía una postura histórica sobre la visibilidad del CEO en espacios compartidos con competidores que consideraba prudente pero que en la práctica limitaba el acceso a uno de los canales de generación de demanda más efectivos disponibles en mercados de nicho donde los compradores valoran la relación personal con el liderazgo de las empresas que contratan.

Presenté el análisis con la mayor claridad que podía: el costo de oportunidad de no escalar el canal era de aproximadamente 180.000 dólares en revenue proyectado para el siguiente año, basado en la tasa de conversión del experimento y en el tamaño del mercado accesible a través del canal. El directorio escuchó el análisis, reconoció la solidez de los datos y mantuvo la decisión. Era una decisión de cultura organizacional, no de rentabilidad. Ambas consideraciones eran legítimas. Solo una era cuantificable.

Lo que aprendí de esa experiencia no fue sobre el canal específico. Fue sobre la naturaleza de las decisiones de growth en organizaciones establecidas. Los experimentos de growth pueden producir evidencia clara de oportunidades. Lo que no pueden hacer es cambiar las restricciones culturales o institucionales que determinan qué oportunidades la organización está dispuesta a perseguir. Esas restricciones son tan reales como cualquier restricción presupuestaria. Ignorarlas produce frustración. Mapearlas antes de diseñar los experimentos permite enfocar la energía en las oportunidades que la organización realmente puede escalar.

Diseñé una versión alternativa del experimento que no requería la presencia directa del CEO pero que aprovechaba la credibilidad de la marca en esos mismos eventos a través de otros miembros del equipo directivo. Los resultados fueron un 40% menores a los del experimento original. También eran escalables dentro de las restricciones institucionales reales de la organización. Un resultado inferior que se puede ejecutar es más valioso que un resultado superior que no se puede escalar.

Tiempo de lectura: 8 min Dificultad: Advanced
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#Experimentación #CostosOportunidad #Restricciones