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6 de febrero de 1883

El newsletter que pasó de 200 a 4.000 suscriptores sin publicidad pagada

El newsletter existía porque alguien en el equipo había sugerido que era buena práctica tener un newsletter. No había una estrategia de contenido específica para él, no había un perfil claro de suscriptor objetivo, no había un criterio definido sobre qué debía entregar que las redes sociales no entregaran ya. Era un newsletter de existencia justificada por convención profesional, no por una hipótesis sobre el valor que podía crear para quien lo recibiera. Tenía 200 suscriptores después de 8 meses de existencia y una tasa de apertura del 14%. El rediseño comenzó con la pregunta que debería haber precedido el lanzamiento: ¿por qué alguien en el perfil de nuestro comprador ideal elegiría recibir este newsletter en su inbox personal, donde el espacio de atención es más escaso y más valorado que en cualquier red social? La respuesta requería que el newsletter entregara algo que las redes sociales no podían entregar: contexto más profundo, perspectivas más desarrolladas, análisis que requería más espacio del que cualquier algoritmo de feed permitía. Rediseñé el newsletter alrededor de 3 principios. Primero: un solo tema por edición, desarrollado con suficiente profundidad para que el lector terminara con una perspectiva o herramienta que no tenía antes de leerlo. Segundo: frecuencia quincenal en lugar de semanal, porque prefería producir 2 ediciones de alta calidad al mes que 4 de calidad mediocre. Tercero: sin redundancia con el contenido de redes sociales. Lo que el newsletter entregaba no estaba disponible en LinkedIn ni en el blog. Era exclusivo del canal. El crecimiento de 200 a 4.000 suscriptores en 14 meses no fue el resultado de publicidad pagada ni de lead magnets con descuentos o recursos gratuitos. Fue el resultado de la recomendación entre pares: personas que lo leían lo compartían con colegas de su sector porque encontraban que el contenido era suficientemente específico y útil para justificar la recomendación. Ese tipo de crecimiento es más lento que el de una campaña pagada y produce suscriptores de mayor calidad porque llegan con una expectativa calibrada por quien se los recomendó. La tasa de apertura del newsletter al mes 14 era del 47.3%. Para comparar: la tasa promedio de newsletters B2B en ese período era del 21.4%. La diferencia no era de distribución ni de presupuesto. Era de claridad sobre para qué existía el newsletter, para quién estaba diseñado y qué le entregaba que no podía encontrar en ningún otro lugar. Un canal de comunicación que tiene respuesta a esas 3 preguntas crece por su propio mérito. Uno que no las tiene crece solo con presupuesto de pauta.

Tiempo de lectura: 8 min Dificultad: Intermediate
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